Tips: Cómo discutir con tu pareja

Como todas las relaciones, por muy armoniosos que seamos, tenemos nuestros desacuerdos y éstos nos llevan a discutir. En realidad momentos así, son ideales para revisar nuestras áreas de oportunidad como relación, como individuos y también nos ayudan a evitar crisis futuras. Lo ideal sería siempre poder tener esos desacuerdos sin lastimar y sin ofender, pero la realidad es que no siempre es así. Sin embargo la práctica hace al maestro, así que no hay que quitar el dedo del renglón y poner en práctica actitudes que sumen en el bienestar de la relación.

Te damos algunos tips que nos han funcionado para evitar comportamientos que dañen la relación al momento de discutir:

  • Reglas claras desde un inicio: Acordar no caer en gritos mucho menos violencia física. Si en algún momento los ánimos se agitan y amenazan con salirse de esos parámetros seguros, es mejor darse un tiempo para calmarse y luego retomar el tema.
  • El objetivo no es tener la razón: No te traces como meta tener la razón y sentir que ganaste la discusión. Lo más importante es el objetivo mutuo: “aclarar aquello que causa el problema”.
  • Nunca discutir “en caliente”: Las veces que lo hemos hecho salen mal las cosas y nosotros terminamos frustrados. Mejor esperar el momento a estar más calmados. Además esa energía no ayuda a pensamientos positivos.
  • Antes de hablar, organizar las ideas: Decir algo hiriente u ofensivo puede resultar un gran desahogo ante la amenaza e impotencia que se siente, pero ¿Sumará para la armonía de la relación?
    * Lo que nunca hemos hecho y creemos que ha sido clave para sentirnos seguros, es amenazar la permanencia de nuestra relación. Es decir, ponerla como rehén para lograr algo que alguno desee. Por inmaduros nos hemos herido, hemos dicho cosas de las que después nos arrepentimos, pero nunca hemos amenazado con abandonar la relación. Es un tema que si se habla, es porque en realidad puede suceder.
  • Mantenerse en el tema: Desviarnos a hablar de lo que pasó tiempo atrás fue en algún momento de nuestra relación un error muy común, pero en realidad lo único que hacia era alejarnos de aquello que debíamos resolver en el presente. Por supuesto hay ejemplos del pasado que nos ayudan a recordarnos que quizás hemos vuelto a caer en el mismo error, pero los tomamos como referencia, no para profundizar en ellos. Digamos que las diferencias también necesitan un «aquí y ahora».
  • Expresar lo que se siente sin acusar: “Siempre llegas tarde” o “Nunca eres puntual”, son expresiones que causan injusticia en el otro. Mejor expresar cómo afecta ese comportamiento o cómo hace sentir: “Cuando te espero mucho tiempo, me siento irrespetad@ o me retraso en mis labores, etc”. Así la otra persona no siente que debe defenderse de un ataque sino que responde a una situación.
  • Evita interrumpir: El más común de nuestros errores, pero cada vez sucede menos. Escuchar nuestros puntos de vista nos ayuda a generar empatía por el otro y a conocer la postura del otro. Es vital porque nos ayuda luego a reconfirmar con nuestras palabras si hemos entendido bien lo que el otro quizo decir y así evitamos mal entendidos.

En todo caso, en cualquier tema de discusión, la mejor solución es aceptar las diferencias. Por mucho que nos amemos somos dos personas distintas y por ende tenemos perspectivas diferentes de la vida. Pero si tenemos claro que nuestro objetivo siempre es encontrar una solución que sume a la relación, entonces el tema de las diferencias, discusiones o peleas no serán una preocupación. Si se dan, tenemos la certeza que las sabremos resolver. Y esa certeza genera seguridad aún en los momentos de incertidumbre, malestar o enojo. El gran tema sería qué pasa si la discusión se debe a haber roto algún acuerdo, pero ese será tema para otro post. 

 

 

 

 

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