Sí, aceptamos

Por: Tita Berman

Hace dos semanas estábamos hablando de la vida Alejandro y yo, de repente nos cayó el veinte que en poco tiempo cumplimos 15 años… ¡QUINCE! Flashback en ese instante cuando ambos nos elegimos y de una u otra manera cada quien dijo: sí quiero y le entro con todo. Sin importar los años, nuestras circunstancias de estudiantes, o que nuestros amigos seguían “viviendo la soltería” mientras nosotros hablábamos de cómo crecer en una relación o qué hacía falta en la cocina o cómo soñábamos con tener un espacio donde vivir que fuera más grande que una habitación, un baño y una cochera en donde también hacíamos carne asada e invitábamos familia y amigos. Entonces nos miramos y nos dimos cuenta del camino que hemos recorrido juntos eligiéndonos todos los días sin importar las vicisitudes que se nos presenten y como hemos elegido disfrutar todas las etapas con agradecimiento.

Mientras él me hablaba de nuestro recorrido, en cuestión de segundos (porque así viaja la mente), regresé de aquel flashback, y veía frente a mi a un hombre tan increíble… a Tito, mi Tito (no porque me pertenezca, sino por lo vivido). No porque sea perfecto, eso no existe, sino porque él sigue aquí, conmigo, haciendo frente a todo lo que la vida presenta, todo lo bueno y no tan bueno… Y entonces un pensamiento muy fuerte vino a mi: “No es lo mismo decir él me ama a sentirme amada”. Es decir, dejé de pensar y en ese instante sentía, no hablaba… Y cuando eso sucede inevitablemente salen los anhelos más profundos, así que le dije: Tito, me gustaría renovar nuestros votos (eso significa que te quiero agradecer y nuevamente volver a elegirte), ¿Tú quisieras? y entonces él respondió sin dudarlo y rápidamente: ¡Uy mamasita (con ese tono pícaro con el que aveces me habla), nada me gustaría más, ¡Por supuesto!.

Y es así como nos volvimos a comprometer hace dos semanas. Porque el amor siendo la energía más básica y dominante que existe, es la única energía que nos une, el único que disuelve el miedo, es aquel que nos permite experimentar nuestras vidas con alegría y abundancia. Si todo esto logra la energía del amor, creo que el compartirlo en una relación es un regalo. Y como tal, será vivido, celebrado, sentido y por supuesto, ¡Compartido!. De lo contrario, no seríamos nosotros, Los Berman

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